Publicado jueves, 20 de marzo de 2008.
La primera Asamblea Parlamentaria Europea se reunió por primera vez en Estrasburgo el 19 de marzo de 1958, presidida por Robert Schuman. Sin embargo, no fue hasta 1962 cuando pasó a llamarse Parlamento Europeo, después de que el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), firmado en 1952 por Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Italia y la República Federal Alemana, determinara la constitución de una Asamblea Parlamentaria encargada de gestionar los asuntos cubiertos por el Tratado.
Cincuenta años después, el pasado 12 de marzo, nuevamente en Estrasburgo, el Pleno del Parlamento Europeo celebró solemnemente el aniversario con un acto en el que hubo música y palabras; en concreto, intervinieron Hans-Gert Pöttering, actual Presidente de la Eurocámara, Janez Jan¨a, Primer Ministro esloveno y Presidente del Consejo Europeo, y José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión Europea.
Pöttering, que ejerció de anfitrión, señaló en su discurso los esfuerzos que el Parlamento Europeo ha hecho desde su nacimiento (cuando carecía de derechos y de competencias) hasta convertirse en“un elemento fundamental de la política europea”.
Habló también del respeto a la dignidad y a la diversidad como bases del trabajo parlamentario y ofreció cifras: el Parlamento Europeo está formado hoy por 785 diputados, procedentes de 27 Estados miembros, militando en 150 partidos políticos diferentes, aunque integrados en su mayoría en los siete grupos políticos establecidos. El Parlamento Europeo se ha transformado en “un órgano legislativo y presupuestario, en pie de igualdad con el Consejo de Ministros, que efectúa el control político de la Comisión Europea, designa a su Presidente y, en definitiva, representa a 500 millones de ciudadanos europeos, con lo que se ha convertido en protagonista clave de la política europea”.
El Presidente de la Eurocámara puso de manifiesto la importancia del Tratado de Lisboa y de la Carta de los Derechos Fundamentales, “a favor de la democracia y del parlamentarismo en la UE a todos los niveles”. Pöttering también destacó la cooperación del Europarlamento con los Parlamentos Nacionales.
Janez Jan¨a resaltó el papel del Parlamento Europeo en “la perpetuación de la paz en Europa”, sobre todo por parte de los pioneros que iniciaron los trabajos en la década de los 50. “Hoy las cosas han cambiado: vivimos en un mundo multipolar donde la consigna no es sólo la competencia económica o política, sino que también se habla de cooperación”.
Según Jan¨a, es preciso resaltar el nuevo papel asignado al Parlamento Europeo en el Tratado de Lisboa: la extensión del procedimiento de codecisión, el papel que jugará en la firma de tratados internacionales, la designación de representantes institucionales, etc. “Ante los nuevos retos el Parlamento Europeo debe seguir siendo ejemplar y permanecer movilizado colectivamente para la integración Europea”, dijo, e insistió en mantener “el diálogo con los ciudadanos, que, a pesar de los éxitos alcanzados, tiene aún dudas sobre la Unión Europea”. Los nuevos retos son “la agenda global, el diálogo intercultural y los derechos humanos”, concluyó.
José Manuel Barroso insistió en la necesidad de instituciones fuertes “en una Europa que se ha acostumbrado a las ampliaciones”. “Europa necesita hoy instituciones fuertes para hacer frente a los retos de su tiempo, a la globalización, reto al que ningún Estado miembro podrá hacer frente en solitario”, señaló. “Europa posee simultáneamente las dimensiones, las instituciones y los instrumentos necesarios para controlar la globalización”. Se trata de “construir una Europa rica, sin prepotencia, que esté en condiciones de proponer sin imponer. La UE debe ocupar el lugar que le corresponde en las cuestiones de interés mundial”.
También se refirió al Tratado de Lisboa que, cuando se ratifique, reforzará las instituciones comunitarias en su conjunto y ampliará los poderes del Parlamento Europeo; el Tratado reforzará la doble legitimidad democrática de la Comisión Europea, en su doble vínculo con el Consejo Europeo y con el Parlamento Europeo.
Volviendo al pasado, la creación en 1957 de la Comunidad Económica Europea (CEE) y del EURATOM, junto con la entrada en vigor en 1958 del Tratado de Roma, llevaron a la determinación de constituir una Asamblea Parlamentaria Europea común a la CECA, al EURATOM y a la CEE, aunque, como se ha dicho, no fue hasta 1962 cuando asumió la denominación de Parlamento Europeo. Durante esos primeros años, los europarlamentarios eran elegidos por los Parlamentos estatales y ya en 1979 tuvieron lugar las primeras elecciones mediante sufragio universal. La denominación “Parlamento Europeo” se hizo oficial con la firma del Acta Única Europea en 1986.
En cuanto al presente y al futuro, conviene saber que desde el 1 de enero de 2007, tras la adhesión de Rumania y Bulgaria, funciona con 785 diputados y mediante 23 lenguas oficiales (búlgaro, gaélico y rumano, las últimas)
El 13 de diciembre de 2007 tuvo lugar la firma del Tratado de Lisboa por el que la codecisión se extiende a cerca de 90 ámbitos. Además, el Parlamento tiene derecho a nombrar al Presidente de la Comisión, a iniciativa del Consejo Europeo.
En junio de 2009 tendrán lugar séptima edición de las elecciones europeas, antes de cuya celebración todos los Estados miembros deberían haber ratificado el Tratado de Lisboa. El nuevo Parlamento estará formado por 751 eurodiputados (750 diputados más el Presidente).
Desde 2004 funciona la Asamblea Parlamentaria Euromediterránea, nacida como institución parlamentaria del Proceso de Barcelona y con la misión de promover los vínculos entre la UE y sus vecinos mediterráneos. Del mismo modo, en noviembre de 2006 inició sus trabajos la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EUROLAT).